Josemi Alegre, a derribar los estereotipos sobre el twirling

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Acompañado de su entrenadora, el próximo concursante era el vidrerense Josemi Alegre, de 13 años, que reconocía temer que su número le «saliese mal». El pequeño viene a demostrar que el twirling «no es un deporte ni para niños ni para niñas».

Josemi ha sufrido en sus propias carnes los prejuicios de la sociedad. En el colegio cuestionaban su orientación sexual por el mero hecho de practicar el twirling, relacionado a las cheerleaders. Su reacción era «encerrarme en el cuarto hasta que un día me dio igual».

Según su entrenadora, «el twirling es una manera en la que él entra en esa pista y deja todos sus problemas fuera. Le ayuda a expresar sus sentimientos. Se ha desahogado conmigo, no hablando pero sí bailando».

Edurne: «Me ha gustado mucho, creo que es muy complicado lo que has hecho. Manejar ese bastón, lanzarlo tan alto, dar tantas vueltas y que tú lo vuelvas a coger. Hay que practicar mucho y trabajar mucho pero también disfrutar mucho y tú lo haces».

Risto Mejide: «Aquí no hay deportes de chicos ni chicas, hay deporte y punto. Lo que has hecho además de una dificultad tremenda, demuestra que hay muchas horas pero también una gran pasión. Nada que decir. Enhorabuena».

Dani Martínez: «Lo que más me ha gustado es cómo ha entrado y ha dicho eso. Aquí no hay deportes ni de chicos ni de chicas. Ni hay colores de chicos ni de chicas. Ni hay juguetes de chicos ni de chicas. Ni hay ropa de chicos ni de chicas. Me gusta que alguien con tu edad traiga este mensaje. Además me ha pasado que he visto a alguien hacer algo muy difícil, que parece fácil. Ha sido brutal el control que tienes».

Dos síes y eno de Risto para su demostración y lucha contra los estereotipos.